Es una operación financiera especialmente diseñada para personas mayores que consiste en convertir a dinero el valor que representa su vivienda, sin perder los derechos de titularidad.

Con carácter general, esta hipoteca inversa está especialmente dirigida a clientes mayores de 65 años (aunque dependiendo de la entidad bancaria la edad puede llegar a ser de 70 años) que ya tengan una vivienda en propiedad. A cambio de hipotecar su vivienda, el titular recibirá una renta mensual que puede ser temporal, vitalicia o de disposición única, en función de lo que haya contratado.

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